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A
la hora de crear y gestionar una
pequeña y mediana empresa
es necesario tener en cuenta una serie
de aspectos para evitar las principales
situaciones de riesgo
financiero.
1.-
Para montar un negocio
es recomendable disponer de
un capital propio
de entorno a la mitad de la inversión
total necesaria. De esta forma, se
constituirá una empresa
solvente desde el principio,
lo que va a permitir tener acceso
a financiación ajena sin problema.
Al
realizar el plan
económico-financiero
para calcular las necesidades de inversión
inicial para poner en marcha la empresa
es importante tener en cuenta el capital
circulante (*). Es decir la cantidad
de dinero necesario para hacer frente
los pagos que vayan surgiendo en el
corto plazo.
- (*) El capital
circulante es la suma de
las materias primas, recursos financieros
líquidos más el importe
de las deudas de los clientes menos
el importe de las deudas que mantiene
la empresa con los proveedores.
Desde otra perspectiva contable
es el "fondo de maniobra"
de la empresa.
Para
cubrir las inversiones
fijas (maquinaria, locales,
vehículos...) es necesario
buscar fuentes de financiación
permanente, como préstamos,
hipotecas, leasing... y para hacer
frente las inversiones
variables (existencias, créditos
a clientes...) son adecuadas las fuentes
de financiación variable como
los créditos de bancos o el
descuento comercial.
2.-
Ante problemas de liquidez
en la empresa, primero se ha de realizar
un análisis de gastos y costes
para comprobar si existe un problema
estructural o bin se trata de un problema
de gestión de cobros. Si la
ayuda de liquidez no se puede obtener
mediante financiación crediticia,
ha de ser generada rápidamente
por la propia actividad de la empresa
o por las aportaciones de socios o
terceros.
Para
obtener liquidez
se pude acudir a una serie
de alternativas. Por ejemplo vender
inmovilizado ocioso (por ejemplo un
almacén que apenas se usa o
vehículos infrautilizados)
sin que de esta forma se merme la
capacidad productiva de la empresa.
También se puede renegociar
las condiciones de cobro con los clientes
ofreciéndoles descuentos por
pronto pago o atrasar los pagos a
proovedores.
En
definitiva ante la falta
de liquidez inmediata (para
poder hacer frente a las deudas a
corto plazo de la empresa) existen
tres posibilidades:
- Renegociar la deuda
(cambiar la estructura de la deuda
pasándola a largo plazo para
reducir la cuota...) - Solicitar
una cuenta de crédito - Gestionar
pagos de clientes y proovedores.
3.-
El fondo de
maniobra de una empresa puede
evitar una suspensión
de pagos. Tener un fondo
de maniobra positivo significa
que la empresa tiene equilibrio financiero,
es decir que parte del activo circulante
(o activo a corto plazo) está
financiado con recursos a largo plazo
(propios o ajenos).
El
fondo de maniobra positivo
es el factor (que junto a otros ratios)
sirve a las entidades financieras
para juzgar el estado de una sociedad.
De hecho, el ratio de solvencia es
el resultado de dividir el activo
circulante entre el pasivo circulante:
si el cociente es inferior a 1, existe
riego de suspensión de pagos
(ya que esto indica que el fondo de
maniobra es negativo)
4.-
Invertir en bienes
inmuebles, siempre que las
condiciones financieras de los préstamos
de la empresa lo permitan es una elección
alternativa al pago de un alquiler
y también siempre que se disponga
del capital disponible para la compra,
ya que las entidades financieras no
suelen financiar el cien por cien
del valor.
Para
comprar el local
de negocio, pese a disponer
de dinero propio, es recomendable
pedir un préstamo hipotecario
para financiar parte de la compra
y no inmovilizar todos los recursos
propios, que pueden resultar urgentes
y útiles para la empresa en
un momento determinada.
5.-
Para financiar activos
fijos (la compra de maquinaria
y vehículos para la empresa)
es necesario recurrir a la financiación
ajena. Y par ello se puede elegir
entre el préstamo a largo plazo,
el leasing y el renting,
en función de las necesidades
y recursos de la empresa.
6.-
Ante problemas
de liquidez causados por los
clientes morosos es necesario analizar
las causas e intentar adoptar medidas
de prevención. Algunas de ellas
son:
- Los informes de solvencia,
los análisis del volumen
de riesgo/crédito que se
quieren tomar por parte de la empresa
respecto del posible cliente, la
correcta utilización de documentos
mercantiles para el cobro, una adecuada
emisión del documento factura,
el uso de fórmulas para trasladar
el riesgo de impagados (factoring,
seguro de crédito, aval bancario...),
llevar un eficaz sistema de seguimiento
de la deuda pendiente de cobro...
etc
7.-
Ante el crecimiento
(expansión) del negocio
podemos utilizar la financiación
ajena.
Este procedimiento se conoce como
apalancamiento
financiero y consiste en buscar
un aumento de la rentabilidad
del negocio (a través
de su crecimiento) mediante la deuda.
Este sistema es recomendable cuando
el coste de capital de los recursos
financieros ajenos sea inferior a
la rentabilidad que se puede obtener
del negocio (efecto expansivo).
Si
la rentabilidad del negocio es inferior
al coste de financiación ajena
debemos tratar de averiguar sus causas.
Puede deberse a que el margen de beneficio
obtenido con la inversión financiada
con capital ajeno ha sido inferior
al previsto por desviaciones en los
costes, los precios fijados de forma
incorrecta, las ventas por debajo
de los esperado... etc
8.-
Ante problemas
de liquidez por desajustes
entre los pagos de proovedores y el
cobro a los clientes (un problema
común entre las pymes) se puede
recurrir al descuento
comercial y al factoring
que permiten disponer de los pagos
anticipados de los clientes.
- Descuento
comercial: Mediante las letras
o pagarés existe la posibilidad
de obtener (por anticipado) el importe
de las facturas de los clientes,
a cambio de unas comisiones y tipos
de interés establecidos a
la contratación de las líneas
de descuento.
Con
el descuento
comercial la empresa cede
los derechos sobre los efectos comerciales
al banco, que se encarga de cobrarlos
a los clientes de la empresa.
Las
ventajas del descuento
comercial son la rapidez
y facilidad con que se obtiene el
efectivo y la flexibilidad, ya que
no existe obligación de presentar
efectos con una periodicidad o volumen
determinado.
La
entidad financiera
se reserva el derecho a estudiar
uno por uno los efectos presentados
y decidir cuáles descuenta
y cuáles no. Además,
en caso de impago, la entidad financiera
puede actuar tanto contra el librado
(el cliente de la empresa) como
contra el librador (la empresa).
-
Factoring:
Es una fórmula similar al
descuento comercial, pero algo más
completa. En el caso del "factoring",
la empresa puede conseguir la financiación
de las ventas a crédito (cobrando
al contado el importe de las facturas
cedidas a la entidad financiera)
y obtener además una serie
de servicios, entre los que se incluyen
la gestión de cobros, al
cobertura del riesgo de insolvencia,
la gestión de impagados...
etc
Como
en el descuento comercial, la empresa
debe pagar al banco un porcentaje
del valor de las facturas, que se
determina en función de la
solvencia del cliente, el importante
y el plazo de cobro.
-
Confirming:
Esta fórmula es la opuesta
al "factoring", ya que
la empresa en lugar de ceder los
cobros de sus clientes, la empresa
cedente del "confirming"
cede al banco sus pagos.
De
esta forma, la empresa simplifica
sus pagos (al evitarse los costes
de emisión de pagarés
y cheques, las incidencias que se
producen en las domiciliaciones
de recibos...), también mejora
la capacidad de negociación
con los proveedores, ya que les
ofrece la posibilidad de cobrar
las facturas con anterioridad a
la fecha de vencimiento (el banco
se pone en contacto con los clientes
para financiarles el pago de las
facturas, si les interesa).
Aunque,
los proveedores no se acojan al
cobro anticipado, estarán
más dispuestos a alargar
los pagos, al estar éstos
avalados por una entidad financiera.
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